¿Qué buscamos en la pareja?
Ignacio García-Juliá
Director General
Foro Español de la Familia
A menudo, cuando hacemos esta pregunta a parejas jóvenes que han decidido compartir su vida, la respuesta que proporcionan es diferente de otras parejas que llevan un tiempo unidas. Y a su vez, la respuesta varía cuando son ya muchos años de convivencia. Esto podría hacernos pensar que los deseos de la pareja van variando con el tiempo y hay que ser muy perspicaces o mirar detenidamente “dentro” de cada pareja para darnos cuenta de que existe un denominador común en cuanto a lo que se busca en el “otro” a lo largo de los años.
Ante una aventura como es el matrimonio, la principal referencia que se utiliza para decidir casarse o no, cuándo se casan, y cómo se casan, es el ejemplo recibido en la propia familia: el haber observado durante muchos años cuánto y cómo se querían sus padres entre sí. A los hijos les sirve mucho el ejemplo de fidelidad de sus padres a pesar de las dificultades; les impacta el amor de entrega día a día, un amor hecho de renuncias y sacrificios gustosos.
Analicemos primero a una pareja joven que decide casarse. Todavía no tienen formada una idea de qué les deparará el matrimonio pero sí “sienten” que “quieren ser queridos”, sentirse “amados, atendidos”, “compartirlo todo”, “realizar proyectos juntos”, en definitiva, llenar un vacío que perciben en su interior y que estiman que la persona amada es la que conseguirá llenarlo. Es un amor idealizado y lleno de ilusión.
Después de unos años de convivencia, tras haber superado las primeras etapas del matrimonio, con sus alegrías y sus sinsabores, la respuesta a la pregunta se hace más reflexiva y más realista: “nos sentimos bien juntos”, “compartimos proyectos”, “ayuda mutua para sacar adelante a los hijos”. Ante la pregunta concreta de si su amor ha cambiado, la diferencia fundamental es que existe una pequeña pausa antes de contestar a la pregunta. De alguna manera “sienten” que ha cambiado y la reflexión llega para determinar el sentido de ese cambio. Existe ya un amor maduro que cada vez les llena más plenamente. Y ese amor maduro se plasma en el convencimiento de que cada día hay que luchar por él, que no está todo conseguido, que la vida desgasta, pero que merece la pena luchar. Esta es la gran diferencia con la etapa anterior, en la que el enamoramiento propio de los primeros años hace creer erróneamente a la pareja que ese amor es para siempre sin necesidad de atenderlo ni mimarlo.
Y a lo largo de los años este amor, si es cuidado, va creciendo y se va descubriendo que el amor merece la pena por sí mismo, sin buscar otra justificación que les haga permanecer juntos. Ya se han aceptado el uno al otro como son, no como quieren que sea, sino con sus defectos y sus virtudes. La carga familiar o laboral ya no es tan grande. Se tienen el uno al otro y “sienten” que merece la pena. No se trata de una resignación, al contrario, es un sentimiento gozoso de que necesitamos a la otra persona en todos los momentos de la vida.
Este camino de maduración y entrega tan sucintamente expresado en estas líneas, no podría ser recorrido con éxito sin la ayuda de todos los que rodean a la pareja. Y esto supone, en primer lugar, la ayuda de la propia familia, y en un segundo lugar, de la propia sociedad que les acoge.
Ese amor maduro, esa entrega, es el denominador común que busca en la pareja, que primero se siente y luego se vive. Ya no se trata de ser yo feliz, si no de hacer feliz al otro.
viernes, 13 de mayo de 2011
EL 23 de julio comienza un nuevo Diplomado en Afectividad
Les invitamos a participar en un nuevo Diplomado de Afectividad, comenzará el 23 de julio, de 8:00a.m. a 1:00 p.m., en las instalaciones de la Universiadad Dr. José Matía Delgado. La metodología es semipresencial, es decir que solamente un sábado al mes, hay Conferencias y aclaración de dudas. El material de estudios se envía a través de la plataforma Conscius de la Universidad.
La duración del Diplomado es de seis meses.
La inversión es de: matrícula $50.- y 6 mensualidades de $50.-
Este Diplomado cuenta con el apoyo , de Fundación ICEF y la Universidad Dr. José Matías Delgado.
Los que quieran saber más sobre el contenido del Diplomado, el sábado 11 de junio, tendremos una Charla informativa, en las instalaciones de la Universidad, Escuela de Medicina.
La duración del Diplomado es de seis meses.
La inversión es de: matrícula $50.- y 6 mensualidades de $50.-
Este Diplomado cuenta con el apoyo , de Fundación ICEF y la Universidad Dr. José Matías Delgado.
Los que quieran saber más sobre el contenido del Diplomado, el sábado 11 de junio, tendremos una Charla informativa, en las instalaciones de la Universidad, Escuela de Medicina.
El leguaje como arma de destrucción masiva
El lenguaje como arma de destrucción masiva
MANIPULA QUE ALGO QUEDA
Carmelo López Arias
(Alba, 14 al 20 de mayo de 2010)
Sostenía Axel Springer, editor del Bild-Zeitung, que cierta clase de público "odia pensar". Y sus
críticos señalaban esa frase como explicación al sensacionalismo característico del diario más
vendido de Europa. Hay algo más que eso: estamos ante el resquicio por el que se cuelan
todos los intentos de manipulación del lenguaje, destinados a simplificar en el receptor el
proceso de asimilación mental de las ideas que recibe, para orientarlas en el sentido deseado
por el emisor.
El estudio experimental de esos procesos es relativamente reciente. Los expertos todavía
discuten si son las sensaciones, las imágenes o las palabras las que están en el origen de los
conceptos. En cualquiera de las tres hipótesis "nuestro pensamiento toma forma y se
estructura mediante el lenguaje: pensamos en palabras. Y si variamos su significado, de hecho
estamos cambiando también nuestro pensamiento", afirma Juan Manuel Pulido, psicólogo
especialista en modificación de conducta. En consecuencia, "el recurso a eufemismos es una
manera sibilina pero muy efectiva de cambiar nuestra postura con respecto a hechos morales
o realidades políticas".
Cualquier elemento de la realidad es, pues, susceptible de una denominación que lo suavice, y
así el terrorismo se disfraza de "lucha armada" con la misma facilidad con la que un despido
masivo se pone la máscara de "ERE" o un noruego como el futbolista John Carew, ex del
Valencia, hoy en el Aston Villa, llegó a verse definido como "afroamericano" o "subsahariano"
por algún comentarista demasiado temeroso de mentar el color de su piel.
La idea de asociar un elemento emotivo a una palabra para retorcer su significado no es nueva,
si bien dispara su efectividad a partir de 1789, cuando va de la mano de su principal
beneficiario: la ideología de la modernidad, antítesis de un pasado "oscuro". La libertad se
perfuma de mística junto a la guillotina de Robespierre, y la revolución de heroísmo, y no de
olor a crimen, gracias al éxito propagandístico de la fracasada Comuna de París.
Impresionar para no pensar
"Son palabras colgadas como letreros a los sucesos, a las que se ha despojado de su sentido
original, para darles otro postizo, muy rudimentario, que si suscita pocas ideas en quien las
oye, en cambio provoca emociones de toda clase, que son las que determinan el significado
nuevo", afirma Mario Soria, estudioso de los fenómenos de manipulación informativa, que
recuerda el uso que soviéticos y norteamericanos supieron hacer de los tres conceptos
trastocados clave del siglo XX: fascismo, socialismo y democracia.
Cuando escuchamos que defender el orden público es "fascista", o que la URSS no era un
"verdadero socialismo", o que la autoridad del maestro en clase es contraria a la "democracia",
lo relevante no es la afirmación en sí, sino la identificación valorativa buena o mala que le
damos a esas tres palabras independientemente de a que se apliquen. ¡Lo que ha funcionado
es la sugestión manipuladora!
2
Robert H. Thouless, profesor de Psicología Educativa en la Universidad de Cambridge, la
definió así: "Si unas afirmaciones se hacen reiteradamente y de manera resuelta, sin
argumento ni demostración, entonces los que las oigan tendrán a creerlas sin pensar en
absoluto en su solidez ni en la presencia o no de evidencia que las apoye".
Podríamos pensar que conocemos el truco y estamos prevenidos contra él, pero no es así. "Ese
lenguaje cala, claro que cala", a causa de su potencial manipulador, nos explica el sociólogo
Amando de Miguel: "Tendemos a creer que el lenguaje sirve para comunicarse, pero no sólo
sirve para eso. También para descomunicarse, es decir, para no decir la verdad, porque el
lenguaje es un arma". Y con muchos registros, añaade, desde los conceptos alambicados a las
metáforas, pasando por el alargamiento del discurso: "Se trata de usar el mayor número
posible de palabras para expresar el menor número posible de ideas".
Volvemos, pues, a Axel Springer: impresionar para no pensar.
Un ejemplo entre mil, muy significativo. En cierta ocasión, como parte de la campaña
mediática que condujo a la Ley Integral contra la Violencia de Género, un informativo de
televisión abrió con una primera noticia sobre la oleada de violencia "doméstica", manifiesta
en tres casos de agresión: un drogadicto transeúnte a su mujer drogadicta en disputa por la
dosis, un soldado a su novia a quien sorprendió con otro joven, un hombre a su ex pareja por
haber roto con él.
No había domus ("hogar") en ninguno de los tres casos, luego no era violencia doméstica. No
había elemento común: drogas en un caso, celos en otro, una obsesión posesiva en el tercero.
Pero sí era única la fuerte carga emocional destinada a obtener el efecto buscado: el apoyo a
las medidas propuestas por el lobby feminista, restrictivas -se vio después-de los derechos
constitucionales.
Herejes y papistas
La manipulación puramente emotiva es consustancial a toda sociedad y a toda época:
pensemos en los términos "hereje" o "papista" en las polémicas de la Contrarreforma. Lo que
añade la manipulación ideológica del lenguaje, a la intención evidente de despertar adhesión o
rechazo, es lograr la inversión del pensamiento de una manera sutil y gradual.
La carga emocional en la caracterización del "hereje" o el "papista" partía de la base de que el
hereje y el papista lo eran en realidad. Cuando ahora se convence a una madre de que sólo
está "interrumpiendo su embarazo", se intenta obviar el hecho de que elimina a su hijo.
No hay más que fijarse en la evolución de los términos clave en las últimas cinco décadas.
Entre los años 60 y 80 las estrellas fueron términos vinculados a la confrontación entre el
socialismo y el capitalismo y entre la sociedad tradicional y la que comenzaba a moldearse tras
Mayo del 68: progreso, desarrollo, paz, desarme, guerrilla, expresaban lo contrario de lo que
producían, del mismo modo que la "descolonización" entregó África a los sátrapas peores, y la
"liberación sexual" de la mujer era el sueño milenario del hombre...
A partir de la caída del muro de Berlín y hasta hoy, toman el testigo la solidaridad, la ecología,
la discriminación positiva...; ideas directrices del relativismo cultural que intenta sustituir los
últimos vestigios de civilización cristiana pintadas con un candoroso y vaporoso barniz.
Pulido señala el peligro de aceptar el lenguaje manipulado incluso si uno no comparte el
objeto de la manipulación: "Hay que hablar como se piensa, o se acabará pensando como se
habla. Nunca deben utilizarse palabras que no tengan un significado unívoco o no se hallen en
un contexto claro".
3
Hace no mucho tiempo, en el curso de un debate público sobre la eutanasia, un defensor de la
posición católica se mostró "contrario al derecho a una muerte digna". Había caído en la
trampa de aceptar la definición del adversario.
Y es que es la izquierda quien normalmente dirige este proceso manipulador. El movimiento
antiabortista ganó una batalla importante al conseguir que se aceptase su denominación como
Pro Life ("pro vida"), pero los partidarios de la cultura de la muerte reaccionaron rápido para
no verse situados como "antivida", y se rebautizaron como Pro Choice ( "pro elección"): de
nuevo estaban en el lado "simpático" de quienes quieren que la mujer decida frente a quienes
quieren impedírselo.
La batalla es, pues, larga e incansable. Amando de Miguel, quien acaba de publicar un nuevo
libro al respecto, La magia de las palabras, nos invita a no bajar la guardia: "Es siempre el
mismo juego, alargar los periodos y recurrir a eufemismos blandos", en su opinión las claves de
la utilización "retorcida" y "torticera" del lenguaje.
De un lenguaje que hay que desenmascarar en cuanto aparezca, siguiendo el consejo de Don
Quijote: "Dad crédito a las obras, no a las palabras". A ciertas palabras, sobre todo.
TRES AUTORES FRENTE A LA MANIPULACIÓN
"Los términos lingüisticos tienen un hálito emocional: mythos y logos se encuentran en el
lenguaje humano. El lenguaje su transmutación semántica y su mitificación es factor esencial
para la gran mutación mental que se opera ante nuestros ojos y desvela el sentido de la
revolución cultural que vivimos."
Rafael Gambra (El lenguaje y los mitos)
"La forma de no caer en la trampa del uso manipulador del lenguaje es perder el miedo a los
términos talismán, pararse a matizarlos. Un joven que se adentre en el bullicio de la sociedad
actual sin conocer los recursos de que disponen hoy los manipuladores que quieren vencerle
sin convencerle, dominar le sin darle razón alguna van por la vida con los ojos cerrados,
expuestos a todo tipo de engaños."
Alfonso López Quintas (La manipulación del hombre a través del lenguaje)
"La cuestión es algo más que literaria: o existe una realidad que el lenguaje se limita a
designar, o bien el lenguaje crea la realidad y, por lo tanto, cambiando la palabra también
cambiamos aquélla. Ésta es la permanente tentación del poder revolucionario. Por esta razón,
el primero de los cambios es siempre el de las palabras."
MANIPULA QUE ALGO QUEDA
Carmelo López Arias
(Alba, 14 al 20 de mayo de 2010)
Sostenía Axel Springer, editor del Bild-Zeitung, que cierta clase de público "odia pensar". Y sus
críticos señalaban esa frase como explicación al sensacionalismo característico del diario más
vendido de Europa. Hay algo más que eso: estamos ante el resquicio por el que se cuelan
todos los intentos de manipulación del lenguaje, destinados a simplificar en el receptor el
proceso de asimilación mental de las ideas que recibe, para orientarlas en el sentido deseado
por el emisor.
El estudio experimental de esos procesos es relativamente reciente. Los expertos todavía
discuten si son las sensaciones, las imágenes o las palabras las que están en el origen de los
conceptos. En cualquiera de las tres hipótesis "nuestro pensamiento toma forma y se
estructura mediante el lenguaje: pensamos en palabras. Y si variamos su significado, de hecho
estamos cambiando también nuestro pensamiento", afirma Juan Manuel Pulido, psicólogo
especialista en modificación de conducta. En consecuencia, "el recurso a eufemismos es una
manera sibilina pero muy efectiva de cambiar nuestra postura con respecto a hechos morales
o realidades políticas".
Cualquier elemento de la realidad es, pues, susceptible de una denominación que lo suavice, y
así el terrorismo se disfraza de "lucha armada" con la misma facilidad con la que un despido
masivo se pone la máscara de "ERE" o un noruego como el futbolista John Carew, ex del
Valencia, hoy en el Aston Villa, llegó a verse definido como "afroamericano" o "subsahariano"
por algún comentarista demasiado temeroso de mentar el color de su piel.
La idea de asociar un elemento emotivo a una palabra para retorcer su significado no es nueva,
si bien dispara su efectividad a partir de 1789, cuando va de la mano de su principal
beneficiario: la ideología de la modernidad, antítesis de un pasado "oscuro". La libertad se
perfuma de mística junto a la guillotina de Robespierre, y la revolución de heroísmo, y no de
olor a crimen, gracias al éxito propagandístico de la fracasada Comuna de París.
Impresionar para no pensar
"Son palabras colgadas como letreros a los sucesos, a las que se ha despojado de su sentido
original, para darles otro postizo, muy rudimentario, que si suscita pocas ideas en quien las
oye, en cambio provoca emociones de toda clase, que son las que determinan el significado
nuevo", afirma Mario Soria, estudioso de los fenómenos de manipulación informativa, que
recuerda el uso que soviéticos y norteamericanos supieron hacer de los tres conceptos
trastocados clave del siglo XX: fascismo, socialismo y democracia.
Cuando escuchamos que defender el orden público es "fascista", o que la URSS no era un
"verdadero socialismo", o que la autoridad del maestro en clase es contraria a la "democracia",
lo relevante no es la afirmación en sí, sino la identificación valorativa buena o mala que le
damos a esas tres palabras independientemente de a que se apliquen. ¡Lo que ha funcionado
es la sugestión manipuladora!
2
Robert H. Thouless, profesor de Psicología Educativa en la Universidad de Cambridge, la
definió así: "Si unas afirmaciones se hacen reiteradamente y de manera resuelta, sin
argumento ni demostración, entonces los que las oigan tendrán a creerlas sin pensar en
absoluto en su solidez ni en la presencia o no de evidencia que las apoye".
Podríamos pensar que conocemos el truco y estamos prevenidos contra él, pero no es así. "Ese
lenguaje cala, claro que cala", a causa de su potencial manipulador, nos explica el sociólogo
Amando de Miguel: "Tendemos a creer que el lenguaje sirve para comunicarse, pero no sólo
sirve para eso. También para descomunicarse, es decir, para no decir la verdad, porque el
lenguaje es un arma". Y con muchos registros, añaade, desde los conceptos alambicados a las
metáforas, pasando por el alargamiento del discurso: "Se trata de usar el mayor número
posible de palabras para expresar el menor número posible de ideas".
Volvemos, pues, a Axel Springer: impresionar para no pensar.
Un ejemplo entre mil, muy significativo. En cierta ocasión, como parte de la campaña
mediática que condujo a la Ley Integral contra la Violencia de Género, un informativo de
televisión abrió con una primera noticia sobre la oleada de violencia "doméstica", manifiesta
en tres casos de agresión: un drogadicto transeúnte a su mujer drogadicta en disputa por la
dosis, un soldado a su novia a quien sorprendió con otro joven, un hombre a su ex pareja por
haber roto con él.
No había domus ("hogar") en ninguno de los tres casos, luego no era violencia doméstica. No
había elemento común: drogas en un caso, celos en otro, una obsesión posesiva en el tercero.
Pero sí era única la fuerte carga emocional destinada a obtener el efecto buscado: el apoyo a
las medidas propuestas por el lobby feminista, restrictivas -se vio después-de los derechos
constitucionales.
Herejes y papistas
La manipulación puramente emotiva es consustancial a toda sociedad y a toda época:
pensemos en los términos "hereje" o "papista" en las polémicas de la Contrarreforma. Lo que
añade la manipulación ideológica del lenguaje, a la intención evidente de despertar adhesión o
rechazo, es lograr la inversión del pensamiento de una manera sutil y gradual.
La carga emocional en la caracterización del "hereje" o el "papista" partía de la base de que el
hereje y el papista lo eran en realidad. Cuando ahora se convence a una madre de que sólo
está "interrumpiendo su embarazo", se intenta obviar el hecho de que elimina a su hijo.
No hay más que fijarse en la evolución de los términos clave en las últimas cinco décadas.
Entre los años 60 y 80 las estrellas fueron términos vinculados a la confrontación entre el
socialismo y el capitalismo y entre la sociedad tradicional y la que comenzaba a moldearse tras
Mayo del 68: progreso, desarrollo, paz, desarme, guerrilla, expresaban lo contrario de lo que
producían, del mismo modo que la "descolonización" entregó África a los sátrapas peores, y la
"liberación sexual" de la mujer era el sueño milenario del hombre...
A partir de la caída del muro de Berlín y hasta hoy, toman el testigo la solidaridad, la ecología,
la discriminación positiva...; ideas directrices del relativismo cultural que intenta sustituir los
últimos vestigios de civilización cristiana pintadas con un candoroso y vaporoso barniz.
Pulido señala el peligro de aceptar el lenguaje manipulado incluso si uno no comparte el
objeto de la manipulación: "Hay que hablar como se piensa, o se acabará pensando como se
habla. Nunca deben utilizarse palabras que no tengan un significado unívoco o no se hallen en
un contexto claro".
3
Hace no mucho tiempo, en el curso de un debate público sobre la eutanasia, un defensor de la
posición católica se mostró "contrario al derecho a una muerte digna". Había caído en la
trampa de aceptar la definición del adversario.
Y es que es la izquierda quien normalmente dirige este proceso manipulador. El movimiento
antiabortista ganó una batalla importante al conseguir que se aceptase su denominación como
Pro Life ("pro vida"), pero los partidarios de la cultura de la muerte reaccionaron rápido para
no verse situados como "antivida", y se rebautizaron como Pro Choice ( "pro elección"): de
nuevo estaban en el lado "simpático" de quienes quieren que la mujer decida frente a quienes
quieren impedírselo.
La batalla es, pues, larga e incansable. Amando de Miguel, quien acaba de publicar un nuevo
libro al respecto, La magia de las palabras, nos invita a no bajar la guardia: "Es siempre el
mismo juego, alargar los periodos y recurrir a eufemismos blandos", en su opinión las claves de
la utilización "retorcida" y "torticera" del lenguaje.
De un lenguaje que hay que desenmascarar en cuanto aparezca, siguiendo el consejo de Don
Quijote: "Dad crédito a las obras, no a las palabras". A ciertas palabras, sobre todo.
TRES AUTORES FRENTE A LA MANIPULACIÓN
"Los términos lingüisticos tienen un hálito emocional: mythos y logos se encuentran en el
lenguaje humano. El lenguaje su transmutación semántica y su mitificación es factor esencial
para la gran mutación mental que se opera ante nuestros ojos y desvela el sentido de la
revolución cultural que vivimos."
Rafael Gambra (El lenguaje y los mitos)
"La forma de no caer en la trampa del uso manipulador del lenguaje es perder el miedo a los
términos talismán, pararse a matizarlos. Un joven que se adentre en el bullicio de la sociedad
actual sin conocer los recursos de que disponen hoy los manipuladores que quieren vencerle
sin convencerle, dominar le sin darle razón alguna van por la vida con los ojos cerrados,
expuestos a todo tipo de engaños."
Alfonso López Quintas (La manipulación del hombre a través del lenguaje)
"La cuestión es algo más que literaria: o existe una realidad que el lenguaje se limita a
designar, o bien el lenguaje crea la realidad y, por lo tanto, cambiando la palabra también
cambiamos aquélla. Ésta es la permanente tentación del poder revolucionario. Por esta razón,
el primero de los cambios es siempre el de las palabras."
domingo, 24 de abril de 2011
Forum Libertas 15/04/2011 - La Comisión Australiana de Derechos humanos propone hasta 20 identidades de género.
Forum Libertas 15/04/2011 -
La Comisión Australiana de Derechos Humanos propone hasta 20 identidades sexuales: transgender, trans, transexual, intersex, androgynous, agender, cross dresser, drag king, drag queen, genderfluid, genderqueer, intergender, neutrois, pansexual, pan-gendered, third gender, third sex, y hay más…
La perspectiva de género es una ideología según la cual el ser humano no tiene predeterminación biológica como hombre o mujer. Esta nueva visión del mundo, alejada de las leyes naturales que marca la concepción primera de la sexualidad, que es la reproducción, se presenta como un nuevo paradigma. El género, como categoría social.
Sus partidarios lo consideran como una de las contribuciones teóricas más significativas del feminismo contemporáneo, aunque el papel de la mujer sea difícilmente definible en una concepción que como la del género considera que no existe una identidad natural propia de la mujer, como tampoco existe para el hombre, sino que parte del principio de multiplicidad de identidades, el género.
Según sostiene esta teoría las diferencias entre hombres y mujeres responden a una estructura cultural, social y psicológica y no a condiciones biológicas. En otras palabras, la sociedad inventa las diferencias entre los sexos, éstas no tienen un origen natural.
Además, niega que los seres humanos se distingan en dos sexos: masculino y femenino, y afirma que son más las combinaciones que resultan de las áreas fisiológicas del ‘sexo biológico’, es decir, de los órganos sexuales internos y externos. No existe el hombre o la mujer ‘natural’, ni hay conjuntos de características o de conductas propias de un sexo.
En definitiva, la ideología de género considera que la heterosexualidad y la procreación, constituyen no una característica central de la especie y la sociedad humana sino como otra construcción social biologizada.
Australia propone hasta 20 identidades sexuales
La ideología de género se ha convertido no en un sueño de la razón sino de la irracionalidad y ha creado monstruos. Un ejemplo de esos monstruos es la humanidad vista por la Comisión Australiana de Derechos Humanos que en su documento de trabajo enumera hasta 20 identidades de género diferentes.
En el documento de trabajo de la AHRC (por sus siglas en inglés), se enumeran las siguientes identidades de género: transgender, trans, transsexual e intersex. A las que le siguen: androgynous, agender, cross dresser, drag king, drag queen, genderfluid, genderqueer, intergender, neutrois, pansexual, pan-gendered, third gender, y third sex. Además, introducen las peculiaridades culturales de los pueblos originarios de Australia, y añaden identidades tales como sistergirl y brotherboy, que, al parecer, existen entre los aborígenes australianos y los nativos de las islas Torres Strait
Paralelamente, a los grupos homosexuales se los identifica como LGBT (lesbianas, gay, bisexuales, transexuales). A esa sigla se le han añadido, casi universalmente, la Q (queer) y la I (intersexos), lo que da como resultado: LGBTQI. A toda esta tipología de género habría que sumar las categorías de transexuales de los que están en espera de tratamiento; los que han tenido tratamiento hormonal; los que han tenido tratamiento hormonal y quirúrgico; y los que fueron tratados con hormonas y cirugía, pero no son felices y quieren revertir esos procedimientos.
El objetivo de la AHRC a través de esta propuesta es profundizar la imposición de la ideología de género en ese país para ampliar la legislación supuestamente anti discriminatoria.
Este razonamiento está centrado en la misma demencia de la identificación racial que asoló el siglo XVIII y XIX con el imperialismo colonial y las ideologías racistas del momento.
ForumLibertas.com
La Comisión Australiana de Derechos Humanos propone hasta 20 identidades sexuales: transgender, trans, transexual, intersex, androgynous, agender, cross dresser, drag king, drag queen, genderfluid, genderqueer, intergender, neutrois, pansexual, pan-gendered, third gender, third sex, y hay más…
La perspectiva de género es una ideología según la cual el ser humano no tiene predeterminación biológica como hombre o mujer. Esta nueva visión del mundo, alejada de las leyes naturales que marca la concepción primera de la sexualidad, que es la reproducción, se presenta como un nuevo paradigma. El género, como categoría social.
Sus partidarios lo consideran como una de las contribuciones teóricas más significativas del feminismo contemporáneo, aunque el papel de la mujer sea difícilmente definible en una concepción que como la del género considera que no existe una identidad natural propia de la mujer, como tampoco existe para el hombre, sino que parte del principio de multiplicidad de identidades, el género.
Según sostiene esta teoría las diferencias entre hombres y mujeres responden a una estructura cultural, social y psicológica y no a condiciones biológicas. En otras palabras, la sociedad inventa las diferencias entre los sexos, éstas no tienen un origen natural.
Además, niega que los seres humanos se distingan en dos sexos: masculino y femenino, y afirma que son más las combinaciones que resultan de las áreas fisiológicas del ‘sexo biológico’, es decir, de los órganos sexuales internos y externos. No existe el hombre o la mujer ‘natural’, ni hay conjuntos de características o de conductas propias de un sexo.
En definitiva, la ideología de género considera que la heterosexualidad y la procreación, constituyen no una característica central de la especie y la sociedad humana sino como otra construcción social biologizada.
Australia propone hasta 20 identidades sexuales
La ideología de género se ha convertido no en un sueño de la razón sino de la irracionalidad y ha creado monstruos. Un ejemplo de esos monstruos es la humanidad vista por la Comisión Australiana de Derechos Humanos que en su documento de trabajo enumera hasta 20 identidades de género diferentes.
En el documento de trabajo de la AHRC (por sus siglas en inglés), se enumeran las siguientes identidades de género: transgender, trans, transsexual e intersex. A las que le siguen: androgynous, agender, cross dresser, drag king, drag queen, genderfluid, genderqueer, intergender, neutrois, pansexual, pan-gendered, third gender, y third sex. Además, introducen las peculiaridades culturales de los pueblos originarios de Australia, y añaden identidades tales como sistergirl y brotherboy, que, al parecer, existen entre los aborígenes australianos y los nativos de las islas Torres Strait
Paralelamente, a los grupos homosexuales se los identifica como LGBT (lesbianas, gay, bisexuales, transexuales). A esa sigla se le han añadido, casi universalmente, la Q (queer) y la I (intersexos), lo que da como resultado: LGBTQI. A toda esta tipología de género habría que sumar las categorías de transexuales de los que están en espera de tratamiento; los que han tenido tratamiento hormonal; los que han tenido tratamiento hormonal y quirúrgico; y los que fueron tratados con hormonas y cirugía, pero no son felices y quieren revertir esos procedimientos.
El objetivo de la AHRC a través de esta propuesta es profundizar la imposición de la ideología de género en ese país para ampliar la legislación supuestamente anti discriminatoria.
Este razonamiento está centrado en la misma demencia de la identificación racial que asoló el siglo XVIII y XIX con el imperialismo colonial y las ideologías racistas del momento.
ForumLibertas.com
lunes, 11 de abril de 2011
Eduación sexual en la Familia, Autor: Benigno Blanco
Benigno Blanco
Presidente del Foro de la Familia
Revista Fecapa Valencia, enero 2011 La sexualidad es una dimensión esencial de la personalidad humana. Los humanos no nos limitamos a tener sexo como los animales sino que la sexualidad nos constituye; solo se puede ser humano como hombre o como mujer, por tanto la feminidad o masculinidad nos constituye. Dada esta esencialidad de la sexualidad, la educación de nuestros hijos no sería completa si no se extiende a esta faceta de su personalidad. Los padres tenemos, por tanto, la obligación de hablar de sexualidad con nuestros hijos y desde muy pequeñitos porque hoy día la perversión sexual de los menores es algo que flota en el ambiente: ciertas modas, cierta educación sexual en la escuela, ciertas series de moda en la televisión, etc. Debemos ayudarles a dar sentido a todo aquello que les muestra el ambiente y que es precisamente lo que ese ambiente no les proporciona: el sentido de la sexualidad, la integración de la misma en una personalidad seria, equilibrada.
Hoy día la responsabilidad y obligación de educar a nuestros hijos en familia en materia de sexualidad se vuelve especialmente exigente por la fuerza social de la ideología de género, un inmenso error antropológico en materia de sexualidad que hoy está omnipresente en nuestra sociedad. La ideología de género es una visión de la persona que consiste en afirmar que en materia de sexualidad no hay nada que sea natural y que, por tanto, todo lo que tiene que ver con la sexualidad es una construcción cultural; subjetivamente, nos dice esta ideología, uno no es ni hombre ni mujer, es la orientación afectivo-sexual que autónomamente decida; el único criterio moral es la libertad, todo lo que hacemos es bueno y, por tanto, para la ideología de género las conductas homosexuales, heterosexuales, transexuales o bisexuales son igual de valiosas, porque son el fruto de la autonomía operativa de cada persona que es el único criterio en esta materia. Por ello, en esa perspectiva todo lo que restrinja la posibilidad de experimentar en materia de sexualidad es ilícito, y todo lo que ate en materia de sexualidad es nocivo; por eso la maternidad es nociva y el aborto un derecho.
Para hacer frente a esta eventual deformación axiológica de nuestros hijos, los padres debemos formarnos para educar en materia de sexualidad; hay que prepararse para hablar bien de sexualidad. Como padres, como madres, como abuelos, como profesores, tenemos obligación de saber hablar de sexo con nuestros hijos, con nuestros nietos, con nuestros amigos; del sentido humano de la sexualidad, de cómo se integra una sexualidad responsable en un proyecto personal serio y maduro, del valor de la vida y la maternidad. Y si no sabemos cómo hacerlo, hay que preguntar. Se puede acceder a una buena información en la materia a través de la web del Foro de la Familia www.adoctrinamientodegenero.org
Como en todos los campos educar en materia de sexualidad en familia es una suma de ejemplo y palabras, vida y conversación. Desde pequeñitos debemos enseñar a los chicos que el cuerpo es muy importante y digno de respeto y por eso lo cuidamos y lo tapamos; les enseñaremos el sentido del pudor dando ejemplo de pudor; y les explicaremos con naturalidad porqué hay niños y niñas para en su día ser papás y mamás; y según van preguntando les iremos dando explicaciones cada vez más completas sobre la sexualidad y la afectividad, sobre la complementariedad hombre-mujer y les enseñaremos a prepararse para el enamoramiento y para distinguirlo del amor, etc. Y cuando se acerquen la pubertad y adolescencia se les explicará con todo cariño –uno a uno; papá a los chicos y mamá a las chicas preferentemente- el sentido de los cambios que van a apreciar en su cuerpo y la maravilla que se abre para ellos con la maduración sexual… Y les hablaremos del valor de la castidad y de lo felices que serán si no frivolizan y banalizan su sexualidad y les animaremos a no tener miedo a quienes no les comprendan ni a los ambientes hostiles.
Nuestros hijos desde muy pequeñitos deben percibir con naturalidad que en materia de sexualidad quienes saben y tienen criterio, quienes mejor les pueden informar y formar son sus padres.
Benigno Blanco
Presidente del Foro de la Familia
Revista Fecapa Valencia, enero 2011
Benigno Blanco
Presidente del Foro de la Familia
lunes, 28 de marzo de 2011
La insatisfacción de una sociedad obsesionada con la felicidad
La insatisfacción de una sociedad obsesionada con la felicidad
La felicidad se escapa la que la persigue, advierte Pascal Bruckner en un artículo sobre las contradicciones de una existencia centrada en el cumplimiento de los propios deseos.
Fuente: City Journal
Fecha: 28 Marzo 2011
Fecha: 28 Marzo 2011
El ensayista francés Pascal Bruckner, autor de obras como La tentación de la inocencia, rastrea la génesis de las ideas contemporáneas sobre la felicidad y sostiene que, paradójicamente, la sociedad que ha dado más importancia a la felicidad individual es la que cuenta con un porcentaje importante de insatisfechos e infelices.
Como Bruckner dice también en su libro La euforia perpetua, a partir del siglo XVIII se generalizó una nueva concepción de la felicidad. En su desarrollo estuvo implicada la ciencia y la técnica, que consagraron una visión optimista del progreso: “De repente –escribe en City Journal– este mundo ya no estaba condenado más a ser un valle de lágrimas; el hombre ahora tenía el poder de reducir el hambre, aliviar la enfermedad y dominar mejor su futuro”. La filosofía ilustrada canalizó esta actitud al considerar la tierra como un paraíso.
La Ilustración dio al hombre confianza para poder conseguir por sí mismo la felicidad; de ahí la importancia de la educación y de la política, porque se pensaba que la sociedad tenía la capacidad de eliminar todo el sufrimiento. Estas ideas se consolidaron a lo largo del siglo XIX y en gran parte del siglo XX. Sin embargo, a juicio de Bruckner, en la década de los sesenta del pasado siglo se produjeron dos fenómenos importantes: la generalización del consumismo, gracias al crédito, y el individualismo; ambos terminaron transformando el presunto “derecho a la felicidad” del que hablaba la Ilustración en un “deber de ser felices”, como parece ocurrir en la sociedad de masas.
Una felicidad que se puede comprar
El capitalismo, señala Bruckner, alentó el consumo y éste se concibió pronto como el medio de asegurar la satisfacción de todas las necesidades. Los nuevos instrumentos de crédito adquirieron entonces un papel determinante porque hicieron posible la realización de los deseos sin pensar en las contraprestaciones. En una época anterior “cualquier persona que quería comprar un coche, algunos muebles o una casa seguían un regla que ahora parece casi desconocida: esperaban, ahorrando sus monedas de cinco y diez centavos. Pero el crédito lo cambió todo; la frustración se hizo insoportable”. Con la nueva mentalidad, lo importante era vivir el presente y pagar más adelante. Como Bruckner recuerda, esta manera de actuar ha sido una de las causas de la crisis financiera.
Por su parte, desde una perspectiva individualista, la felicidad la tiene que buscar uno mismo, de forma que la insatisfacción es responsabilidad exclusiva del individuo. “Si no me siento feliz, no puedo culpar a nadie más que a mí mismo”. Esto explica, a juicio de Bruckner, la proliferación de industrias relacionadas con la realización personal, que desde “la cirugía estética hasta las píldoras dietéticas, prometen reconciliarnos con nosotros mismos y realizar nuestro potencial”.
Pero si el hombre está condenado a ser feliz, entonces cualquier atisbo de infelicidad se convierte en una especie de enfermedad; los insatisfechos terminan viéndose como inadaptados. “Es obligatorio ser feliz” y quien no lo es no ha sabido sacar partido de todas las oportunidades que se le ofrecen. “Hemos de creer –continúa el pensador francés– que la voluntad puede fácilmente establecer su poder sobre los estados mentales, regular los estados de ánimo, y hacer de la satisfacción el resultado de una decisión personal”.
Obsesiones insanas
Para Bruckner “el culto occidental de la felicidad es (…) algo así como una intoxicación colectiva”. Y adquiere también rasgos obsesivos, como los que se descubren en la excesiva preocupación por la salud, rasero por el que se enjuician hoy la mayoría de las cosas: “En la comida, por ejemplo, no se distingue lo bueno de lo malo, sino lo saludable y lo no saludable. Lo apropiado prevalece sobre el sabor (…) La mesa de la cena se convierte en un mostrador de farmacia donde se pesan la grasa y las calorías (…) El vino debe ser bebido no por su sabor, sino para fortalecer las arterias”.
Es irónico que la sociedad que ha decretado la felicidad general sea también la que se encuentra más sometida a la regulación minuciosa de las conductas. Además, vincular la felicidad a una decisión personal y a las sensaciones subjetivas es un círculo vicioso porque, como refiere Bruckner, la preocupación por uno mismo no tiene fin: “Nunca se es suficientemente delgado, nunca se está suficientemente en forma, nunca se es lo suficientemente fuerte. La salud tiene sus mártires (…) La enfermedad y la salud se vuelven más difíciles de distinguir, hasta el punto de que corremos el riesgo de crear una sociedad de hipocondríacos”.
La obsesión por ser felices ha terminado formando una sociedad ansiosa, estresada, obligada a perseguir frenéticamente sus propios fantasmas. El hedonismo termina, pues, siendo enfermizo y se encuentra acosado por su propio fracaso, ya que, pese a todo, “la edad deja su marca, la enfermedad nos encuentra de una manera o de otra, siguiendo un ritmo que no tiene nada que ver con nuestra vigilancia ni con nuestra resolución”.
“Somos probablemente –concluye Bruckner– la primera sociedad en la historia que hace a la gente infeliz por no ser feliz”. Frente a esta situación, el pensador francés insta a reconocer que “no somos dueños de las fuentes de la felicidad” y que nuestra propia finitud debería llevarnos a ejercer “una humildad renovada”. Aunque tenemos la posibilidad de aliviar ciertos males –y es preciso luchar contra ellos– no podemos seguir concibiendo la felicidad como “quien encarga comida en un restaurante”.
© Aceprensa S.A.
sábado, 12 de marzo de 2011
El imperialismo contraceptivo
Magdalena de Fernández
No hay duda que por eso es importante tener los conceptos claros ¿Qué es salud reproductiva ? es una educación sexual reducida a lo puramente biológico sin tomar en cuenta los afectos del ser humano. Lean este artículo para que vean como esta nueva política nos va a afectar, debemos estar preparados para saber explicar que no estamos en contra de la educación sexual, al contrario estamos a favor de una educación sexual integral ¡educar para el amor !.
http://www.forofamilia.org/2011/03/11/la-ideologia-del-miedo-demografico-y-el-nuevo-imperialismo/
No hay duda que por eso es importante tener los conceptos claros ¿Qué es salud reproductiva ? es una educación sexual reducida a lo puramente biológico sin tomar en cuenta los afectos del ser humano. Lean este artículo para que vean como esta nueva política nos va a afectar, debemos estar preparados para saber explicar que no estamos en contra de la educación sexual, al contrario estamos a favor de una educación sexual integral ¡educar para el amor !.
http://www.forofamilia.org/2011/03/11/la-ideologia-del-miedo-demografico-y-el-nuevo-imperialismo/
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